Jóvenes de Vedruna viven un verano transformador con la Ruta del Exilio y el JoVic
Este inicio de verano, el equipo de Pastoral de Vedruna Catalunya, junto con la Pastoral Juvenil Vedruna, ha impulsado dos grandes experiencias de crecimiento y compromiso social para jóvenes: la Ruta del Exilio y el JoVic. Ambas iniciativas han invitado a los alumnos a salir de su zona de confort para conectar con las raíces de la congregación, convivir en comunidad y abrir los ojos a otras realidades a través de la constancia, el esfuerzo y el servicio voluntario.
En la Ruta del Exilio, del 28 de junio al 3 de julio, un grupo de once alumnos de 4º de ESO y 1º de bachillerato, acompañados por tres profesores, ha recorrido a pie los 75 kilómetros que separan Berga de Oceja en tres exigentes jornadas. Este itinerario recrea el camino que Santa Joaquina de Vedruna realizó en 1840 huyendo de la persecución durante la Primera Guerra Carlista. En medio del cansancio, los jóvenes descubrieron el valor de la resiliencia. Como expresa el profesor de Vedruna Navàs Xavier Pla: “El hecho de notar las piernas y decir ‘puedo esforzarme un poco más’ es un buen compañero de viaje y una forma de dar las gracias al cuerpo que te ha traído hasta aquí”.
Paralelamente, la propuesta del JoVic ha reunido del 28 de junio al 4 de julio a once jóvenes en Vic. Han sido seis días para convivir, compartir experiencias y realizar un voluntariado activo —colaborando en la Llar Juvenil Vedruna, en atención a personas con discapacidad en Sant Tomàs o el comedor social de El Tupí—, además de diversas actividades de ocio y crecimiento personal. La educadora Imma Cid, de Vedruna Mollerussa, destaca el sentido de esta experiencia, que permite a los jóvenes “abrir la mirada hacia los demás y aportar nuestro granito de arena para hacer un mundo mejor”. Y se pregunta: “¿Si esto no lo hacemos las escuelas cristianas, quién lo hará?”
A pesar de la diferencia de formatos —unos desgastando las suelas en los Pirineos y otros ofreciendo sus manos en Vic—, los participantes de ambas actividades coinciden en la fuerza de los vínculos que se crean al compartir el día a día y en la constancia y el esfuerzo. Estas vivencias ayudan a los alumnos a relativizar sus propias comodidades y empatizar con los demás. Como recordaba en la montaña Martina Farré, una de las alumnas, este tipo de experiencias te ayudan a sentirte afortunado por tener casa y comida, y “a reflexionar sobre lo que pasa en el mundo exterior”.
Con la Ruta del Exilio y el JoVic, Vedruna Catalunya y la Pastoral Juvenil Vedruna consolidan una pastoral viva que conecta el legado histórico de su fundadora con las necesidades sociales del presente. Al unir el esfuerzo físico, el autodescubrimiento y el servicio a la comunidad, estas experiencias preparan a los jóvenes como motores de acogida, justicia y solidaridad para nuestra sociedad.






