EXPERIENCIAS DE VERANO EN PUERTO REAL-CÁDIZ
En el mes de Julio durante los días del 3 al 11, en la comunidad de Puerto Real se ha realizado la experiencia de verano ofrecido desde la Pastoral Juvenil Vocacional (PJV) de la Provincia Vedruna de Europa en la que varios jóvenes procedentes de Madrid, Toledo, Zamora y de Puerto Real, convivieron con la comunidad de hermanas, acercándose a la misión de la Residencia Vedruna para mayores y con niños de las diferentes cáritas parroquiales del pueblo. La experiencia ha contado con espacios de oración, actividades diferentes con los niños y personas mayores, momentos de reflexión que ayudaron a interiorizar todo lo vivido.
La novedad de este año ha sido el encuentro intergeneracional, incluyendo niños, jóvenes, y mayores, experiencia muy positiva para todos en la que cada grupo generacional se ha enriquecido con la presencia, los diálogos y actividades ofertadas.



En la fiesta del último día en la Residencia Vedruna para mayores, además de jugar, cantar y actividades diversas, la más interesante fue el encontrarse entre niños y mayores. Anteriormente ambos realizaron regalos para que cada uno tuviese un recuerdo y posibilitar encuentros durante todo el curso.
Otro de los objetivos de esta experiencia, ha sido dar conocer más en profundidad el Carisma Vedruna a los jóvenes que viven esta experiencia de Verano con la comunidad. El día Vedruna -habitual en estas experiencias- participaron en una mesa redonda en la que estuvieron diferentes personas cercanas a la Familia Vedruna, haciendo partícipes también a familiares de los residentes, voluntarios de la misma y los mayores. Fue un momento muy profundo que tocó el corazón de cada persona que participó. Como es costumbre en nuestra Familia Vedruna, compartimos la mesa y la fiesta.


Pero la experiencia no terminó aquí, porque luego, del 31 de julio al 7 de agosto participó otro grupo procedente de Madrid y de Toledo en el que no solo fueron jóvenes, sino también adolescentes y adultos. Cada uno/a aportando desde sus posibilidades. En este caso, la experiencia se centró en la Residencia Vedruna, el compartir con los mayores y la colaboración en las labores de cuidado y mantenimiento de la casa. Se realizaron talleres de pintura y fotografía, así como la restauración de algunos bancos de la azotea. La convivencia y los ratos de ocio en la playa o conociendo la cultura del lugar también tuvieron cabida manteniendo el ambiente familiar.
Podemos decir que ambos grupos se han ido con su corazón enriquecido por la experiencia vivida con los niños, los mayores, personal de la residencia, familiares y comunidad Vedruna. Una vez más constatamos que nuestro Señor Jesús posibilita que cada persona pueda hacer su proceso en este momento de su vida, encontrándose con Él, en los más pobres y sencillos.



¡Gracias a cada uno/a por entregar parte de su tiempo en beneficio de los demás!






