Experiencia de solidaridad en Valencia

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Del 16 al 18 de octubre hemos tenido la experiencia de solidaridad para jóvenes Vedruna en Valencia. Hemos podido conocer varios proyectos de la Red SEL de nuestra Familia: Lloc de Vida y el Espai Obert el Maritim. Dos espacios de aprendizaje que nos demuestran que, incluso en las circunstancias más difíciles, siempre hay motivos para vivir con alegría porque «la alegría es la principal virtud». GRACIAS a las comunidades de Hermanas de Valencia que nos han acompañado en cada proyecto y, en especial, a las de Vinalesa que nos han acogido con tanto cariño durante todo el fin de semana.

Una de las jóvenes que ha participado nos comparte su experiencia:

Este fin de semana, gracias a la Pastoral Juvenil Vedruna, he podido vivir una de esas experiencia que nos hacen parar un momento y darnos cuenta de todo lo que nos sucede a nuestro alrededor y descubrir un mundo nuevo.

Durante estos días hemos tenido la oportunidad de conocer, Lloc de Vida, un espacio de acogida y aprendizaje, donde niños, adultos y hermanas nos regalaron sonrisas que demuestran que, incluso en las circunstancias más difíciles, siempre hay motivos para vivir con alegría porque, “la alegría es la principal virtud”. Además conocimos, Espai Obert, un proyecto para personas que buscan un nuevo comienzo en sus vidas, en compañía, porque así es más corto el camino. Contando durante todo el día con la compañía de las hermanas que desde el primer momento nos abrieron las puertas de su corazón para poder conocernos y sentir que formamos parte.

Personalmente, de esta experiencia me llevo personas algo diferentes a mí con las que he conectado, conversaciones y risas. Además, me ha ayudado a salir de la burbuja que envuelve mi vida, y así poder valorar más las pequeñas cosas: la sonrisa de alguien a quien acabo de conocer, un gesto de cariño, o un simple gracias. Además me ha recordado la importancia de estar ahí para los demás, porque “quien no vive para servir no sirve para vivir”, y porque a veces no hacen falta grandes acciones, sino que con tan solo estar ahí, escuchando, es suficiente para cambiar la vida de una persona.

Santa Joaquina de Vedruna dijo “Todo por amor, nada por la fuerza”, y esto no lo he podido ver más reflejado en las hermanas, que nos han acogido de una forma cercana y llena de amor, que demuestra que servir a los demás empieza con pequeños gestos. Especialmente me quedo con las palabras que una hermana regaló y que se sintieron como una invitación a todos los jóvenes que formamos esta gran familia: “salid de casa, el mundo os necesita”, porque aunque vivamos muy cómodos en nuestra pequeña burbuja, hay mucho que hacer ahí fuera, y muchas cosas que podemos aprender para cada día ser mejores personas.

Sin duda, vuelvo a casa con el corazón lleno, dándole gracias a Dios por haber podido vivir esta experiencia, y con ganas de seguir aprendiendo y aportando mi granito de arena allá donde esté, porque aunque sea pequeño, muchos juntos forman una playa entera.

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