Verónica Cáceres Rodriguez. Mujer de corazón joven. 39 intensas primaveras. Educadora en el colegio Ave María de Valladolid.

Mi historia personal siempre ha estado unida a la familia Vedruna. Tengo una tía religiosa a la que quiero como si fuera mi madre, he sido alumna de Carmelitas a tiempo completo en un internado, participé en los grupos juveniles del colegio y en los campos de trabajo del verano; posteriormente fui monitora de grupos y campamentos y desde el año 98 desarrollo mi vocación de maestra teniendo siempre presente la frase de Joaquina: “Amor y más amor que nunca dice basta”.

A lo largo de los años, todas las experiencias que he compartido con esta familia me han ayudado a crecer como persona, a encontrarme con el Señor en todo lo que voy viviendo y a descubrir cómo puedo poner al servicio de los demás lo que Él me va regalando.

Puede parecer que todo haya sido estupendo y maravilloso, pues no. En ocasiones mi camino se ha dificultado con cuestas pronunciadas, piedras, baches y direcciones equivocadas. No obstante, el Señor nunca me ha abandonado, a pesar de que a veces yo sintiera lo contrario, y siempre ha estado ahí mostrando su confianza en mí a través del apoyo de mis dos familias, la biológica y la de adopción (la familia Vedruna), y cómo no a través de mis amigos…


En la actualidad pertenezco al Laicado Vedruna que me ofrece la oportunidad de compartir mi vida de fe con otras personas que encuentran en Joaquina un modelo válido de seguimiento a Jesús en la sociedad actual.

En los últimos años he podido conocer a otros miembros de esta gran familia a través del Voluntariado Vedruna en: Guinea, Brasil, Filipinas, Dominicana, Haití, India, y puedo decir que… ¡Cuanto más la conozco más valoro su presencia y misión, y más orgullosa me siento de pertenecer a ella!

¡Atrévete a conocernos!

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