VALÉRIE SQUIRE

VILLAVERDE ALTO (MADRID) 

 

¿Quién soy: nombre, lugar, situación civil, edad…?

Mi nombre es Valérie, de nacionalidad francesa, pero soy sobre todo de los caminos, de los que te llevan adónde nunca hubieras imaginado. Llevo 26 años caminando y ahora estoy en el pre noviciado en la casa Vedruna de Villaverde Alto. 

¿Cómo os conocí? ¿Qué relación tengo en la actualidad con lo Vedruna?

Mi formación de educadora social y un poco de experiencia en la mochila, hizo que colaborara con la Cooperación francesa. Me propusieron ir un año al centro de protección de la infancia “KEKELI” de las Vedruna en Togo. El año se transformó en tres años, y pude apoyar también durante los últimos meses el proyecto “Arc-en-Ciel” en Gabón. Tres años para encontrarnos y me resultaba difícil seguir mi camino lejos de la Congregación. ¡Ahora aquí estoy!

¿Qué me ha enganchado de lo Vedruna? ¿cómo intento vivirlo en la vida cotidiana? ¿Quién es Dios para  mí?

Lo que me ha enganchado más que todo es la relación con las personas en el mercado donde trabajamos en Togo, las mujeres, madres transmitiéndome lo esencial, esa importancia de cuidar a los más pequeños, de vivir al día día con confianza, de tener fe; las niñas/os jugando con sencillez y sacando fuerza del contexto de la explotación por el trabajo y del tráfico en el que crecen; la realidad de la pobreza. Y después es una historia de miradas…


las miradas de la gente sobre Kekeli, sobre las hermanas, miradas llenas de agradecimiento y de confianza; y la mirada de las hermanas sobre ellos, llena de respecto, de ternura, mirada que sostiene, cuida y da confianza. Esa relación es la que me ha enganchado, y me ha hecho descubrir cómo es posible tejer relaciones humanas que dignifican y comparten vida y esperanza.

Ahora, descubro de dónde viene esa mirada… las madres del mercado me decían que es El, nuestro Dios, Jesús que pasa por el mercado, que se sienta y come con nosotras, que es Él quien crea esa mirada y esos gestos. Yo también lo creo, y me gusta verlo andar por la calle, dar abrazos, regalar vida y sembrar semillas de justicia… me gusta decirme que nos invita a andar con El, aquí, allí, no importa el lugar en realidad… en los caminos.

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