Mi nombre es Almudena Pellico; soy una mujer de 32 años.Vivo actualmente en Madrid, en el barrio de Vallecas.

Estudié en el colegio Vedruna de Carabanchel, pero fue a raíz de un campo de trabajo, donde realmente comencé a conocer la congregación. Actualmente colaboro como agente de pastoral en algunas de las actividades que se programan, participo en la comunidad itinerante de formación y oración “Sígueme”, y  de las hermanas, me siento amiga de muchas y en familia con todas. A través de ellas, encontré lo que da el sentido a mi vida: la presencia de Dios. Y me enganchó, y me engancha, su ser mujeres, su cuidado y amor por todo y a todos, y su arte y creatividad al servicio de este mundo.

Para mí, Dios es la certeza que cae en mi vida por su propio peso. Está en mi vida, acompañándome en los acontecimientos de mi historia (amargos y dulces) que como persona me va tocando atravesar. Él me da la posibilidad de vivir con hondura, llena, volviendo lo soso, sabroso, lo tibio, cálido, lo obligatorio, elegido. Siento que el Señor me orienta hacia mi verdad, la que me hace ser la que soy, genuina y auténtica, amada en mi todo. Y este hecho me polariza, como reacción que brota casi sola, configurando el resto de intenciones y compromisos que me alegran la vida. Así, formo comunidad con otros 3 seglares (de procedencia variopinta), compartiendo la Fe, tratando de seguir el rastro a Jesús, optando y comprometiéndonos en lo que podemos, y… sencillamente, disfrutando en esto de ser herman@s. Y yéndome a lo más cotidiano, esto también se traduce, en el estilo de vida que elijo vivir: qué hacer con mi consumo, cómo informarme, en qué ocupar mi tiempo, optar por iniciativas justas…

Si tengo que resumir, el Dios que la familia Vedruna me hizo y me hace conocer, me alimenta, me acompaña, me da herman@s, me hace tomar opciones, no me deja vivir indiferente, y me hace estar presente 

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