tESTIMONIOS EN VIC
TESTIMONIOS encuentro internacional de jóvenes vedruna en vic
Volver a Vic ha sido mucho más que regresar al lugar donde nació la Congregación. Ha sido volver al origen para descubrir que el sueño de santa Joaquina sigue latiendo con fuerza en el corazón de tantos jóvenes que, desde culturas, idiomas y realidades muy diferentes, comparten una misma intuición: Dios continúa llamando y enviando hoy.
Durante estos días, cada encuentro, cada conversación, cada oración compartida y cada celebración fueron tejiendo una experiencia de auténtica familia. Las diferencias dejaron de ser distancia para convertirse en riqueza. Poco a poco, los rostros se hicieron hermanos y hermanas, y la sensación de pertenecer a una misma familia carismática fue creciendo hasta convertirse en una de las mayores gracias del encuentro.
Los jóvenes nos cuentan su experiencia:
ALBA (MADRID)
Participar en el Encuentro Internacional de Jóvenes Vedruna ha sido una experiencia inolvidable.
Ha sido una convivencia en la que no solo he podido conocer a gente de otras ciudades y países compartiendo un mismo sentimiento, sino que he podido conocer los orígenes de Santa Joaquina, donde nació, donde profesó sus votos, la iglesia en la que bautizó a algunos de sus hijos, el amor y cuidado que depositó en la vocación de su vida y como sigue siendo testimonio vivo en las Hermanas y en toda la gran familia que formamos.
Además, he podido encontrarme con Dios de una manera más cercana y descubrir su presencia en cada persona, en cada conversación y en cada momento compartido, con la suerte de poder vivir esta experiencia con mi grupo de Pastoral Juvenil Vedruna.
Esta experiencia la guardo en mi corazón para poder recordar siempre este momento de encuentro y fraternidad, en el que, sin importar el idioma o el lugar de donde veníamos, nos sentíamos parte de una misma familia, con la que experimentar el amor, la alegría y el cuidado que Santa Joaquina nos enseñó.
Solo tengo palabras de agradecimiento por esta oportunidad, porque he regresado a casa con el corazón lleno de gratitud y el compromiso de seguir siendo testimonio del Evangelio en mi vida diaria.
CLARA (VALLADOLID)
Cuando llegué a este encuentro no sabía mucho que esperar. Estaba emocionada e ilusionada pero no imaginaba como iba a ser la experiencia. Personalmente ha sido una semana de muchas emociones variadas.
Recorrer los pasos de Joaquina, conocer más profundamente la historia y ponerle una visión a todas las historias que nos contaban en el colegio con las que he crecido, me han llenado e ilusionado.
Por otra parte, me emociona mucho lo diferentes que éramos todos: diferentes culturas, edades, formas de vivir la fe; y a pesar de ser todos tan distintos estábamos allí unidos todos por lo mismo, como una gran familia, lo que somos.
Me llevo en un trocito de mi corazón Vedruna cada una de las personas de allí, las canciones, los momentos de reflexión y un montón de recuerdos más que no podría enumerar aquí.
Sinceramente tras este viaje me he quedado con una “resaca emocional “ de lo intensa y emocionante que ha sido esta experiencia.
Muchas gracias a todos por hacerla así de bonita.
ERIK (VITORIA)
Volver de este encuentro Vedruna es como regresar con la certeza de que la familia es muchísimo más grande de lo que imaginaba. Llegué sin saber muy bien qué me iba a encontrar y me voy con el corazón completamente desbordado.
Lo que más me ha marcado no han sido solo las dinámicas, sino la verdad que se respiraba en cada instante. Ver a gente tan diversa, de realidades completamente distintas, mirándonos a los ojos sin un solo prejuicio y compartiendo la fe y la vida de tú a tú. Guardaré siempre la paz de las oraciones de cada mañana, las charlas sencillas que se alargaban en el comedor o en el albergue, las visitas al Manso o a la Sagrada Familia…pero sobre todo guardaré esa sensación tan real de estar encajando en el sueño de Santa Joaquina.
Para mí ha sido un abrazo restaurador y una huella imborrable. Pero, sobre todo, me llevo un compromiso para el día a día: no guardarme esta luz, ser refugio para los demás cuando el camino se complique y seguir caminando con ese amor que no dice basta.
ALICIA (SAN FERNANDO)
Si tuviera que definir con una sola palabra lo que ha supuesto para mí el encuentro de Vic, esa palabra sería descubrimiento.
Antes de vivir esta experiencia conocía muy poco sobre el origen y la historia de este proyecto. Poder acercarme a sus raíces y comprender de dónde nace todo me ha permitido valorar aún más el enorme trabajo, la entrega y la pasión de tantas personas que, desde distintos lugares del mundo, dedican su vida a acompañar y ayudar a quienes más lo necesitan.
Me ha emocionado especialmente pensar que todo comenzó con el sueño de una mujer que simplemente quiso hacer el bien, sin imaginar que su legado llegaría un día a tantos países y a tantas personas. Ver cómo ese espíritu sigue vivo hoy, gracias al compromiso de tantas personas, ha sido realmente inspirador.
Uno de los aspectos que más me ha marcado ha sido compartir estos días con personas de lugares, culturas e historias tan diferentes, pero unidas por un mismo objetivo y unos mismos valores. Escuchar sus experiencias, conocer las realidades que viven en sus países y descubrir cómo afrontan las dificultades con tanta esperanza me ha enriquecido profundamente, tanto a nivel personal como humano.
Este encuentro también me ha regalado momentos de silencio y de reflexión que necesitaba. Ha sido una oportunidad para encontrarme conmigo misma, fortalecer mi fe y preguntarme cómo quiero vivirla a partir de ahora. Regreso con la convicción de querer hacerlo con mayor coherencia, intentando llevar todo lo aprendido a mi vida cotidiana, estando presente para quienes me rodean y ofreciendo, en la medida de mis posibilidades, acompañamiento y ayuda a quien lo necesite.
Me llevo recuerdos que guardaré siempre en el corazón, personas que han dejado huella en mi vida y un profundo agradecimiento por haber podido formar parte de esta experiencia. Ojalá se sigan organizando encuentros como este, porque no solo nos ayudan a conocer mejor nuestras raíces, sino que también nos transforman por dentro y nos animan a seguir construyendo, juntos, un mundo más humano y más esperanzador.
INMA (CARTAGENA)
¿Que significó para mí el encuentro de Vic?
Significó sanar, llegar rota, perdida, con la mente llena de nubes y negándome a escuchar; y volver recompuesta, encontrada, despejada, dispuesta a escuchar.
Significó gratitud, a todas esas personas que hacen posible estos encuentros.
Significó descubrir a personas maravillosas con las que compartimos apellido: VEDRUNA.
Significó reencontrar aquellas cosas que creía perdidas dentro de mí.
Significó observar con el corazón cómo lugares tan rutinarios como pueden ser una cocina o un desván pueden generar un sentimiento tan grande, incapaz de ser descrito con palabras.
En definitiva, significó volver a casa y recibir ese gran abrazo que tanto necesitas y que, a veces, no somos capaces de pedir.
CRIS (VILLAFRANCA DE LOS BARROS)
200 años hacen que la aventura de Joaquina comenzó, y esta vez hemos podido conocer desde dentro cómo lo hizo.
Siempre desde pequeños en el colegio nos contaban su historia, leíamos cuentos, pero nunca habíamos pisado, estado, recorrido, sentido y vivido todo lo que ella hizo. Después de esta experiencia en Vic, un pedacito de mi corazón se queda allí, con Santa Joaquina, en su hogar.
Haber podido recordar realmente todo lo que ella hacía, su rutina, sentir esos sitios que ella veía y pisaba todos los días, y además haber estado con ella, me hace sentir afortunada, de haber podido conocer su historia, de estar acompañada siempre, y sobre todo de sentir su amor, su calor y su cariño.
Gracias Santa Joaquina, sin tu carisma, esfuerzo ni dedicación, estos 200 años no hubieran sido igual, aunque hace muchos años que nos dejaste, sigues con nosotros en cada rincón de Vic y de nuestros corazones, gracias a todas las Hermanas por seguir cumpliendo con la labor de Santa Joaquina, gracias a todas, porque me voy de Vic sabiendo que nunca estaré sola, que siempre nuestra madre, Santa Joaquina, estará con nosotras.
Estos 200 años no son nada, a seguir creciendo desde el corazón y unidos, como nos pedía Santa Joaquina «siendo un solo corazón y una sola alma»
Feliz Bicentenario Familia Vedruna❤️




