Quiénes somos

Pastoral Juvenil Vocacional Vedruna

¡SOMOS LA PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL DE LAS CARMELITAS DE LA CARIDAD VEDRUNA EUROPA!

Aquí estamos todos aquellos que compartimos el carisma de Joaquina de Vedruna y que anunciamos el Evangelio a los jóvenes de la provincia Vedruna Europa

Queremos dinamizar una PJV que nos haga estar presentes entre adolescentes y jóvenes, acompañando –desde la pedagogía del amor, como Joaquina- sus procesos personales y su apertura y crecimiento en la fe, para que puedan encontrar un sentido a su vida, sean capaces de descubrir y discernir su vocación y, en su caso, plantearse la vocación específica al seguimiento de Jesús; y así lleguen a ser cristianos adultos, insertos en la Iglesia y comprometidos en la transformación de la sociedad desde el Carisma concreto de Joaquina de Vedruna (Cf. Objetivo General de la Propuesta de Pastoral Juvenil Vocacional y ADV 24).

Nuestro logo juega con la imagen del mundo que engloba los elementos importantes de la vida como el mundo del Principito. De esta forma, se integran los tres elementos característicos de nuestra Congregación: la montaña, la estrella y la cruz.
El dibujo en sí, su temática, el trazo, la tipografía y los colores pretenden dar un toque informal y juvenil, atractivo al público al que va dirigida la pastoral. El naranja de fondo, como un amanecer recortando las siluetas de los tres símbolos, denota calidez y esperanza.
El logotipo de la Provincia de la Provincia de Europa se integra con su símbolo, el conector en forma de árbol enraizado en el texto del logotipo PJV, iniciales de Pastoral.
La palabra “VEDRUNA”, rematando el conjunto, identifica más claramente el colectivo al que se refiere..

Carmelitas de la Caridad Vedruna

SOMOS LA CONGREGACIÓN DE HERMANAS CARMELITAS DE LA CARIDAD VEDRUNA, AUNQUE EN MUCHOS LUGARES SE NOS CONOCE COMO LAS VEDRUNA. ¿Has leído ya la historia de nuestra fundadora Joaquina de Vedruna? Ahora tomamos nosotras el testigo de contarte quiénes somos, qué hacemos, dónde estamos… porque las cosas, como te puedes imaginar, han cambiado mucho de principios del siglo XIX hasta hoy.

De aquellas 26 comunidades y 150 hermanas que andaban sólo por tierras catalanas en 1854, año en que murió Joaquina, hemos pasado a día de hoy a ser, aproximadamente, UNAS 2000 HERMANAS, EN 300 COMUNIDADES REPARTIDAS POR 23 PAÍSES DEL MUNDO.

¡Imagínate! El carisma de Joaquina sigue vivo y podemos afirmar con orgullo que sigue siendo válido hoy.

MANTENEMOS VIVO EL ESPÍRITU DE JOAQUINA: LA CONFIANZA EN DIOS Y DESCUBRIR EN CADA MOMENTO LO QUE DISO QUIERE DE NOSOTRAS; LA ALEGRÍA Y CAPACIDAD DE FIESTA; EL SERVICIO Y LA GRATUIDAD; LA SENSIBILIDAD Y ACOGIDA QUE CREAN LAZOS DE AMISTAD Y FRATERNIDAD.

LA CONGREGACIÓN SURGIÓ COMO RESPUESTA A LA SITUACIÓN DE INJUSTICIA Y MARGINACIÓN DE LA ÉPOCA; sobre todo en respuesta a la situación de la mujer. A Joaquina el dolor de los más sencillos y pequeños no le resultó indiferente y por eso fundó esta familia Vedruna con un objetivo: trabajar por la gloria de Dios y el bien del prójimo.

HOY A NOSOTRAS la realidad que nos rodea nos golpea fuertemente también, y hace que aflore lo mejor de nosotras mismas. EL MUNDO DE HOY NOS RECLAMA RESPUESTAS, nos invita a movernos, nos exige presencia…en esa realidad reconocemos al Resucitado y escuchamos su voz que nos dice: Desde mí, otro mundo es posible. ¡Atreveos a cambiarlo! ¡Yo estoy con vosotras!.

NUESTRO COMPROMISO HOY ES “ANUNCIAR Y DEFENDER LA VIDA”. QUEREMOS SALIR A LOS CAMINOS, ANUNCIANDO, DEFENDIENDO Y CUIDANDO LA VIDA. ¿Por qué?

Porque queremos un mundo que reconozca y celebre que Dios dirige y habita la historia, un mundo que respete la creación y cuide la integridad ecológica, un mundo que promueva la justicia y la paz, un mundo que reconozca, respete y defienda la dignidad de toda persona, especialmente de los grupos más vulnerables; un mundo que viva la riqueza de la diversidad en unas relaciones positivas de diálogo y encuentro.

¡Somos muchos los que soñamos con otro mundo, ¿verdad?

Joaquina de Vedruna

Joaquina había nacido en Barcelona (España) el 16 de abril de 1783, en una familia profundamente cristiana, perteneciente a la burguesía intelectual de la ciudad. Quinta de ocho hermanos, este escenario familiar le ofreció unas posibilidades de educación poco accesibles a la mayoría de mujeres de su época. Un hecho determinante para la Fundadora del futuro.

Con inquietudes religiosas desde su primera juventud, aceptó, no obstante, como clara voluntad de Dios, contraer matrimonio con un joven abogado de Vic, amigo de la familia: Teodoro de Mas.

Vivieron juntos una intensa experiencia de amor conyugal, y fueron padres de nueve hijos. Compartieron también tiempos de tribulación, y el dolor de una guerra entre España y el Estado francés de Napoleón, que les hizo conocer la separación, el exilio, el empobrecimiento y la muerte. Enfermo tras la guerra, Teodoro murió prematuramente, cuando Joaquina tenía sólo 33 años.

La joven viuda se trasladó  a Vic, al Manso Escorial, y allí se entregó a la educación de los seis hijos que habían sobrevivido, a luchar por el sustento familiar y a atender y acompañar a los enfermos del Hospital de pobres de la ciudad.

Quiénes somos

Carisma

Vedruna, un carisma compartido para ser, al modo de Joaquina, comunidades pobres y comprometidas con los pobres y excluidos, comunidades orantes y contemplativas en la vida activa, comunidades fraternas y creadoras de fraternidad para abrir caminos al Evangelio, en nuestras vidas y en nuestro entorno.

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Quiénes somos

Nuevos modos

Joaquiná fundó un modo inédito de vida religiosa caracterizado por ser
una red de pequeñas y flexibles comunidades,
que se insertaban “como levadura en la masa” (Lc 13,21) en las poblaciones donde eran llamadas, rompiendo así con la antigua estructura conventual,
que vivían muy pobremente de su trabajo,
que profesaban un estilo de vida orante, fraterno, sencillo, alegre y muy familiar.

Quiénes somos

por la gloria de Dios y el bien del prójimo

El compromiso vocacional Vedruna nos lleva a concentrar nuestras fuerzas y energías a este único fin: “la gloria de Dios y el bien del prójimo” y nos invita a tener el oído atento a Dios, los ojos fijos en Jesús y los pies en la realidad sufriente del mundo.

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