Quedada de jóvenes en Madrid

“La alegría es la principal virtud”. -Santa Joaquina de Vedruna.

ALEGRÍA. En esa única palabra podemos resumir a la comunidad Vedruna. Alegría para servir a los demás. Alegría al compartir momentos juntos. Alegría al salir de nosotros mismos y entregarnos a los demás.

Querida familia:

Me presento. Soy Elisa, una chica de 18 años y éste es mi primer año formando parte de nuestra comunidad, en concreto, en el Colegio Mayor Vedruna. Antes de llegar, apenas conocía a las Vedrunas. Únicamente lo que la hermana Josefina (mi tía abuela) me contaba en sus breves visitas al pueblo. Y ahora, por fin he vivido mi primera experiencia real con ellas.

Al llegar al Colegio, mi vida dio un giro de 180 grados. Fue como si por fin mi alma pudiera liberarse y abrirse a los demás: en el trato diario con las demás colegialas, la comunidad religiosa y el personal, disfrutando de una ciudad llena de posibilidades como es Madrid, participando en las actividades de Pastoral… Como por ejemplo, la quedada de jóvenes Vedruna que tuvo lugar el pasado viernes 11 de diciembre.

En cuanto Lucía, la responsable de Pastoral del cole, me informó de la quedada, inmediatamente supe que quería apuntarme, no podía dejar pasar esa oportunidad. El día llegó y me sentía nerviosa y emocionada a la vez.

Todo comenzó bien desde el primer momento. Dos horas antes de la quedada, conocí a una antigua colegiala que también asistía y estuvimos charlando animadamente de todo un poco. Me pareció una chica estupenda y estaba deseando que comenzara la reunión para poder seguir conociéndola. Mis ganas aumentaban cada vez más.

Bajé unos minutos antes para ayudar en lo que se necesitara. Ya había llegado la mayoría de la familia que reside en otras comunidades e inmediatamente comenzaron las presentaciones. Recuerdo con especial cariño a una hermana de Villaverde Alto. Me preguntó de dónde era, a lo que yo respondí que del Colegio Mayor y ella se quedó muy impresionada y divertida, pues se refería a mi localidad natal, no a la Comunidad Vedruna. “Las Vedrunas son ahora mi familia”, aclaré yo.

Tras esta divertida anécdota, comenzamos a preparar las cosas. También cabe destacar las peripecias que sufrimos un grupo de colegialas y yo para poder colocar las sillas “¡Tiene que haber 50 y estar en forma de semicírculo, pero sobre todo, lo más importante es que se vea el cartel!” Aquella noche soñé con sillas, números y carteles.

Finalmente y tras mucho esfuerzo por parte de todos, los preparativos concluyeron y comenzó la quedada propiamente. Primero nos explicaron el lema Vedruna para este año: “Vedruna, contigo en misión” y después realizamos una serie de actividades y juegos para conocernos entre todos. Recuerdo un momento especialmente divertido que me gustaría contaros. Estábamos haciendo una actividad en la que nos dividíamos por grupos y cada grupo tenía que explicar un problema que involucrara a los cristianos o a la religión en general y plantear una solución. Mi amiga Blanca Fajardo, haciendo de portavoz, relató el problema de los menús en las Universidades cuando llega la Cuaresma. Propuso algunas solucione y finalmente dijo: ¡Y si no, ensalada para todos y punto!” Después de los juegos, hubo un piscolabis, en el que además de atiborrarnos del surtido de galletas Cuétara (sobre todo los más jóvenes), aprovechamos para seguir hablando y conociéndonos.

Fue una experiencia maravillosa. Esto es para mí lo mejor de las Vedrunas, quizá no seamos la comunidad con más riquezas o bienes materiales, pero no lo necesitamos, pues con nuestra alegría, sabemos llegar hasta el corazón de los demás. Es en éstos momentos, cuando de verdad sientes el espíritu Vedruna.

Un abrazo grande.

Elisa García Esteban-Manzanares.

Start typing and press Enter to search