en-camino-hacia-la-pascua-vedruna-webEl pasado mes de Noviembre un grupo muy variado de personas comenzamos en Toledo un camino de fe que nos llevará a la Pascua. Hemos sido invitados por las Hermanas Carmelitas a vivir con ellas esta andadura para “que cada uno de nosotros renovemos nuestro encuentro personal con Cristo o nos dejemos encontrar por Él”, siguiendo el consejo del Papa Francisco. Nuestra ilusión es llegar a la Pascua con una fe más viva y con un deseo ardiente de encontrarnos con Jesús, que muere y resucita por amor a cada uno de nosotros, siguiendo la estela de Joaquina de Vedruna, que ya recorrió el camino de la fe y que nos ha dejado su legado para que siguiéramos sus pasos detrás del Maestro.

Los que integramos este grupo somos, como he dicho antes, personas muy variadas: las Hermanas, un grupo de profesores y educadores del Colegio, algunos padres de alumnos, una de las cocineras del Cole y los niños (alumnos del Centro) que, aunque en el tiempo que estamos formándonos hacen actividades distintas propias de su edad, participan con nosotros en la oración y la cena.

Nos reunimos los viernes, fijados previamente, en el Oratorio del Colegio. Allí, cerca del Señor, hacemos una oración unidos (cada vez la preparamos alguien distinto). Es el momento central de nuestro encuentro. Con esta oración nos acercamos a Jesús y nos unimos a Él para conocerlo y amarlo mejor. Solemos hacer oraciones sencillas, en las qeu trabajamos también lo simbólico, y que nos ayudan a expresar los sentimientos que están en lo profundo de nuestro corazón. Tiene importancia en este encuentro “con quien sabemos nos ama” la música y, por supuesto, la Palabra, Buena Noticia para nuestras vidas.

Sin movernos del Oratorio, seguimos la formación. Se trata el tema que corresponde esa semana. Ponemos en común las respuestas a las preguntas que se van haciendo… Todas ellas son de gran utilidad para bucear en nuestro interior y reflexionar acerca de nuestra fe y nuestra vida al lado de Jesús. Además, escuchar cómo viven los demás su relación con Dios nos enriquece mucho.

Cuando terminamos esta formación nos vamos al comedor y cenamos juntos. Cada uno de nosotros trae algo diferente para compartir (empanada, croquetas, embutido, dulce…). Como hermanos, pasamos un rato muy agradable de conversación y alegría. Por supuesto, en este momento los niños están con nosotros.

Esto es, a grandes rasgos, lo que hacemos en el grupo de Toledo. Dios va regalando sus dones y nos prepara para que vivamos cada vez más unidos a su Corazón, formando esta familia Vedruna que camina para darle gloria, con la ayuda de Nuestra Madre María y de santa Joaquina.

Sin duda, con estos encuentros, se ha avivado en nosotros el deseo de encontrarnos, como familia Vedruna, con Jesús en la Pascua. Y después de la Pascua Vedruna de Valladolid, con más ánimo aún seguimos como grupo.toledo-pascua-vedruna

Marta Gilabert

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